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–25– Amaneciendo juntos

Amaneciendo juntos. –¿Tienes sueño? –cuestionó él al notar la luz de la mañana que empezaba a iluminar la habitación. –No –musitó ella acurrucándose en el abrazo–. Pero no quiero levantarme. –Tampoco quiero levantarme. –¿Tienes que ir a trabajar hoy? –No, los hyungs deben estar borrachos a esta hora. –¿Borrachos? –Fueron a beber en la casa de Jay ayer. Yo preferí estar contigo, te extrañaba tanto nena. –Yo también te extrañé. –¿Preciosa… tienes hambre? –No ¿Tú? –Yo si… –Bien, te prepararé algo. –¿De verdad? –Por supuesto –ella jaló la sabana para cubrir su cuerpo desnudo. –¿Por qué te cubres? Ya he visto… todo –él sonrió y jaló delicadamente la tela. –Pero era de noche, ahora… ya hay más luz… –Entonces ponte… ¿Dónde está?  –él se levantó y de inmediato se avergonzó también por su desnudes así que tomó rápidamente el bóxer del piso y se lo puso. –¿Por qué te cubres? –ella preguntó lo mismo con un tono burlón–. Ya he visto todo. –Está bien –él ri...

–24– Tu y yo, solos...

Tú y yo, solos...   ______ se quedó dormida y Loco al darse cuenta de eso, le soltó la mano con cuidado para girarse despacio dejando que ella se acomodara en su pecho, abrazándola se reclinó hacia atrás en el brazo del sofá, con sus pies hábilmente subió los de su novia para que se recostara cómodamente sirviéndole y le acarició la cabeza mimándola. Él no tardó en quedarse dormido también y así pasaron un par de horas hasta que ______ despertó. –Sweety  –susurró ella. –¿Umm? –Sweety despierta. –Me gusta ese sobrenombre –musitó él sonriendo, pero sin abrir sus ojos. –Te dolerá la espalda. –¿Qué hora es? –él abrió sus ojos y se movió despacio. –No lo sé… –ella tomó el teléfono de la mesita y miró la pantalla–. Son las… ¡dos de la madrugada! –¿De verdad? Dormimos demasiado. –Me dormí sobre ti… lo lamento ¿no te duele la espalda? –No –ladeó su cabeza lentamente y cerró sus ojos adolorido–. Pero el cuello si me duele un poco. –Lo lamento… –No te preocup...