Ir al contenido principal

Capítulo 3: Unos días en Corea.


Al llegar a casa, _____ entró rápidamente por la puerta sin mirar ni al perro, subió directamente a su habitación y se recostó en su cama, tomó su almohada presionándola contra su rostro y gritó lo más fuerte que pudo.
¿Esto es real? ¿Me está pasando de verdad?
Era la oportunidad que cualquier kpoper desearía, pero parecía irreal y ella no sabía que hacer o pensar. De repente el teléfono de la casa sonó y fue la madre de _____ quien contestó.
–Si, dígame… está bien un momento –la madre de _____ asomó su cabeza por la puerta de la habitación–. Hija es para ti.
–No estoy. –respondió _____ aun con la almohada en su rostro.
–Es un chico… –tarareo la madre en en tono pícaro mientras estiraba su mano con el teléfono inalámbrico.
–¿Un chico? –_____ quito la almohada de su rostro–. ¡¿Qué chico?!  A mí no me llama ningún chico. –se levantó de la cama y tomó el teléfono para responder. –¿Diga…? –le hizo una seña a su madre con la mirada exigiendo privacidad y esta se fue.
–Hola _____ disculpa que te llame, pero olvidaste tu cartera.
_____ reconoció de inmediato el tono de voz, se trataba de aquel coreano que abandonó en el centro comercial.
 Tragó saliva con dificultad y respondió–. ¿Mi cartera? –tocándose los bolsillos, efectivamente había olvidado aquella pequeña cartera (billetera) rosa donde portaba su dinero e identificaciones. –Pero, ¿cómo sabes mi número?  –preguntó dudosa y temerosa a la vez–. ¿Acaso me está acosando…?
–Aquí están tus identificaciones, algo de dinero… ah y una tarjeta que dice “En caso de pérdida contactar a:” y esta esté número de teléfono.
–¿…O es el destino? –ella pensó en voz alta para sí misma pero claro está, él lo había escuchado.
–¿Destino? –repitió él.
–¿Lo dije en voz alta? ¡Madre mía!
–Está bien, no te preocupes ¿Entonces paso por tu casa para entregarte tu cartera?
–Mi casa… mi casa… si…  ¡No! Digo. No es necesario, veámonos a la entrada del instituto ¿Ok?
–Como quieras, entonces ahí nos vemos –él colgó secamente.
_____ comprobó su imagen frente al espejo, acomodó su largo cabello teñido y salió camino a encontrarse con Cha Dong Yul. En el camino iba meditando sobre que decir y cómo reaccionar para no parecer muy desesperada ni emocionada.
Cuando iba por el callejón estrecho que la llevaba más rápido hacia el instituto, miró al final del camino una silueta alta y delgada, supo enseguida que era el coreano que esperaba por ella. Al acercarse más, él volteó a mirarla y el sol reflejaba su brillante luz sobre él haciéndolo parecer un ángel o al menos es lo que la mente de _____ captó de tal situación.
Esto parece ser un sueño… –se dijo a sí misma y finalmente saludó– Ho...la.
–Hola de nuevo –él extendió su mano para entregar la cartera con una sonrisa que iluminaba su rostro.
–Gracias y disculpa por irme así es solo que… me sorprendí mucho y…
–No te preocupes yo fui muy atrevido. No te había dirigido la palabra en todo el año y ahora de repente vengo a pedir tu ayuda. Me disculpo, estuve mal.
–No. No tienes que disculparte…
–Gracias por entender –él hizo una pequeña reverencia y dio media vuelta.
–¡Espera!
Él volteó hacia ella. –¿Qué?
–¿Y cómo sería eso de hacerme pasar por tu novia? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cómo iría? ¿Dónde viviría? –ella tenía demasiadas preguntas.
–Pues solo debes ir conmigo a la casa de mis abuelos y yo te presentaré como mi novia. Comeríamos juntos, querrán saber cosas de ti, pero no será necesario que digas algo ya que no hablas el idioma. Yo me encargaré de todo.
–Umm… y si acepto ayudarte… ¿Que recibo a cambio?
–Bueno… iras a Corea ¿No es ese tu sueño?
–¡Si! –ella dio un brinquito como una niña pequeña, acto que sacó una gran sonrisa de él–. Pero…
–¿Pero?
–¿Y el dinero? Es decir; el pasaje, hospedaje, comida, dinero para movilización. El dinero para secuestrar a Jay Oppa… –estalló en risas, ella tan solo bromeaba.
Él estalló en risas. –Eres muy divertida, a mis abuelos les agradarás mucho.
Habla como si le hubiera dicho que acepto la propuesta. –pensó mientras tomaba aire para dejar de reír–. Espera, aun debo pedirle permiso a mi madre.
–Si quieres, yo puedo ir a hablar con tus padres y pedir permiso. Yo me encargo del costo de pasaje de avión. Mis padres me lo darán, ellos están al tanto de todo y me apoyan.
–Eso me parece perfecto, ahora tengo que ver que dice mi madre.
La madre de _____ era divorciada y tenía un novio, su padre estaba en otro país y raramente hablaba con él.
Camino a casa de _____ fueron platicando acerca de música y los nuevos chismes de la farándula coreana.
Al llegar a casa _____ tocó el timbre de su casa, la puerta se abrió.
–¿Hija por qué tocas cuando tienes llaves? –atendió la madre.
–Mamá… tengo alguien que te quiero presentar.
–Buenas tardes señora, es un gusto conocerla –él saludó haciendo una reverencia y hablando muy rígidamente.
–Hola… No me digas que este es tu novio –mencionó la madre sonriendo.
–¡No! Mamá no es mi novio, deja que te explique…
–Pasa, pasa –interrumpió la madre jalando a Dong Yul del brazo y metiéndolo a la casa–. Siéntate, estás en tu casa –se sentó frente al joven–. Y cuéntame, ¿Cómo se enamoraron…?
–¡Mamá! Te digo que no es eso. –refunfuño _____.

La madre de _____ era una mujer jovial y amigable, tuvo a su hija cuando era tan solo una adolescente de 16 años así que era muy joven aún. Más que una madre, era la mejor amiga de su hija.

_____ tuvo que intervenir en la plática que su madre estaba encaminando hacia alguna loca historia. Con la ayuda de Dong Yul expusieron la situación a detalle y sin pensarlo demasiado, la madre de _____ acepto permitir que su hija fuera por unos días a Corea.























Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Inevitablemente enamorada de Jae Beom (Jay Park) Esta historia es la continuación de <El sueño de una fan en AOMG>  como lo prometí, haré una historia diferente para cada uno de los bellos oppas de AOMG. En esta historia la protagonista se queda con Jay. Datos de esta fic: Genero:     Romance ​ Protagonista:      Tú (en la linea ___ coloca tu nombre) ​ Personajes principales:      Jay Park ​ Contenido adulto  (escenas de sexo) :    50% ​ Numero de capitulos:     ​ Estado de la fic:     En proceso ​ Autor:    GabyO ​ Contactate con el/la autor/a:     @gabyo66 en instagram *** I M P O R T A N T E ***                                 ...

Capitulo 1

· ¡Suéltame idiota!  -Le gritaba mientras luchaba por liberar mis muñecas de sus fuertes y grandes manos- · Sabes que te gusto, porque sigues negándolo  -dijo él con esa sonrisa prepotente de galán que tanto odio- Esta respirando agitadamente sobre mi cuello, ¿pretende besarme? ¿Por qué recorre con su cálido aliento mi piel haciéndome estremecer? No estoy diciendo que me guste, son las hormonas, él es un hombre tan sexy, quien podría no notarlo, que mujer no lo desea, pero… quien se cree que es este idiota para forzarme a hacer algo que no quiero… si ya me desagradaba un poco, creo que ahora lo odio, él ya no es la persona que solía conocer. Te estarás preguntando; ¿Cómo es que llegamos a esta situación?, pues te lo contare todo poco a poco. Para empezar, mi nombre es ChaeRi, Song-Chae-Ri, mis amigas/os me dicen Cherry (cereza, en español) por el color de mis labios, me han llamado así desde que tengo memoria, siempre digo que no recuerdo la primera vez que re...

Capítulo dieciocho.

–¿Hay alguien en casa? –cuestionó Seon Yeon al abrir la puerta de la casa con su llave–. ¿Hermano? ¿Chicos? ¿Alguien…? Al no obtener respuesta, ella empujó la puerta abriéndola por completo, guardó el llavero dentro de su pequeño bolso cangurero y tomó dos bolsas plásticas de compras que había dejado en el piso para poder abrir la puerta, regresó su mirada ligeramente hacia mí. –Sube con cuidado… –No te preocupes –sonreí–, ya me estoy acostumbrando a estas cosas… Me las arreglé para controlar las muletas y subí el escalón para luego entrar en la casa.    –Tal como me lo esperaba… –musitó Seon Yeong mientras negaba con su cabeza y hacia una mueca de desaprobación–. ¡Esta casa es un desastre! –Y eso que no vio esta casa el día de la fiesta… –pensé mientras sonreía para mis adentros y la seguía hasta la cocina–. Bueno, son hombres y están un poco locos. ¿Qué esperabas? –En eso tienes razón –ella rió y sacó una silla de la mesa para que yo me sentara y ella se s...